A mí me preguntan a menudo sobre temas informáticos y reconozco que no siempre tengo respuestas precisas. Uno de los temas más tratados (quizá por esa característica tan común de hablar mucho de lo que menos sabemos) es el sistema operativo que debemos instalar en los ordenadores actuales. Es cierto que hoy día casi todos los equipos que adquirimos incorporan un sistema operativo ‘de fábrica’, por lo que no siempre nos planteamos esta cuestión. Pero esto no nos debe alejar de una realidad que abarca otras opciones.
Pero primero hay que preguntarse: ¿qué es un sistema operativo?. Un sistema operativo es un programa o conjunto de programas de computadora destinado a permitir una gestión eficaz de sus recursos. Comienza a trabajar cuando se enciende el computador, y gestiona el hardware de la máquina desde los niveles más básicos, permitiendo también la interacción con el usuario. Es como un director de orquesta. Si se equivoca de partitura o va a ritmo equivocado provocará que la orquesta -el ordenador- no funcione correctamente.
Los tres sistemas operativos más habituales son Windows, Mac OS y Linux. Windows funciona en los ordenadores con procesadores de Intel y AMD (los más comunes), Mac OS lo hace únicamente en los ordenadores de Apple (aunque ahora ya incorporan también Intel) y Linux funciona en ambas plataformas, aunque está mejor preparado para la primera. A la hora de elegir el sistema operativo hay que tener muy en cuenta el tipo de ordenador que se tiene o que se va a adquirir, ya que una elección equivocada impedirá instalar el sistema operativo deseado.
Empleando un símil automovilístico, usar un flamante coche de carreras para transitar por un camino rural no es la mejor forma de sacar partido al vehículo. Al igual que para cada carretera hay una familia de coches (‘fórmula 1’ para los circuitos, todoterreno para los caminos embarrados o un turismo para las carreteras convencionales), los ordenadores también cuentan con diferentes sistemas operativos especializados en determinadas tareas. El sistema operativo del PC influye en lo que se podrá hacer con él. También influirá, decisivamente, en su facilidad de uso y manejo. Usar un ordenador puede ser algo sencillo, o convertirse en un mar de complicaciones si se escoge el sistema incorrecto.
Microsoft es el gigante informático que produce y comercializa Windows, el sistema operativo que usa el 90% de los ordenadores personales de todo el mundo (su última versión es Windows Vista). Su precio varía según las opciones del fabricante (desde muy básica a una profesional o business) y muchas veces se incluye en el precio del propio ordenador.
Al igual que un turismo sirve para moverse por casi todo tipo de carreteras, Windows es el estándar de facto que cubre la gran mayoría de necesidades del usuario medio. Ya sea para escribir documentos, navegar por Internet, escuchar música, ver películas, retocar fotografías digitales o disfrutar de los últimos juegos, Windows es fácil de usar y configurar, sin necesidad de poseer conocimientos informáticos avanzados. Además, la práctica totalidad de los programas que se comercializan disponen de una versión para Windows. Sin embargo, Windows tiene fama de ser inestable, ya que los bloqueos y cuelgues son frecuentes (sobre todo en versiones anteriores a XP, y Vista aún está bajo lupa). Su seguridad también deja mucho que desear, pues existen multitud de virus que aprovechan fallos del sistema para infectar el PC.
Mac OS es considerado por muchos expertos el sistema operativo más sencillo de utilizar, más innovador y de estética más cuidada. Al igual que un coche deportivo –seguimos con el símil automovilístico-, conjuga elegancia con altas prestaciones, permitiendo a la vez rodar por casi cualquier tipo de carretera. Es un sistema muy fácil de usar y que siempre ha alardeado de que hasta un niño de cuatro años puede utilizarlo sin dificultades, tal y como el mismísimo Groucho Marx afirmaría. Ahondando más, los ratones en los Mac tienen un único botón, en vez de dos, para no confundir al usuario.
Su versión más conocida, Mac OS X, es radicalmente distinta a las anteriores. Con ella ha ganado en estabilidad, seguridad y ausencia de virus. El número de programas disponibles para esta plataforma (sobre todo, juegos) sigue sin ser tan alto como el de Microsoft, aunque cumple las necesidades de cualquier usuario doméstico o profesional multimedia. Es en el retoque, la producción y edición de música, fotografías y vídeos donde este sistema tiene su punto fuerte. Pero su mayor coste no está en la propia licencia de uso, sino en que únicamente funciona en los ordenadores que fabrica la misma compañía. Y estos ordenadores, de una calidad y diseño muy cuidados, no son baratos: aunque hay modelos por debajo de 1.000 euros, es habitual que cuesten sobre los 2.000 euros, especialmente los nuevos Macbooks Pro, presentados en público en la pasada edición de SIMO 2007, en Madrid.
Apple ha vendido más ordenadores que nunca en 2007, facturando más de 2,1 millones de equipos en el último trimestre del año.
Muchos expertos empresariales creen que esto es el resultado del efecto ‘halo’ a partir de los éxitos del iPod y el iPhone.
Linux es el sistema preferido por muchos de los profesionales de la informática y de Internet. Como si de un 4x4 se tratase, ofrece potencia, estabilidad, seguridad contra virus y sirve para realizar cualquier trabajo. Por contra, al igual que muchos todoterreno, peca de falta de comodidad, no es tan fácil de usar como los otros dos y se necesitan conocimientos técnicos para realizar algunas tareas. Aún así, sus últimas versiones son bastante más amigables, por lo que ha empezado a calar entre algunos usuarios domésticos y laborales.
La colección de programas disponibles en algunas áreas como los juegos o las aplicaciones multimedia es aún escasa o de poca calidad, aunque mejora día a día. A la hora de instalar nuevos periféricos, el proceso también se complica: mientras que en Windows y Mac OS es casi automático, en Linux suele ser necesario realizar alguna configuración manual.
Rafael Antonio Moreno
Córdoba, enero 2008